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París, Berlín y la encrucijada del fanatismo

Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Emmanuel Macron shouts with euphoria the goal of France against Croatia in the World Cup Russia 2018

Emmanuel Macron lleva 18 meses esperando. Emmanuel Macron es el presidente de Francia. Un año y medio escuchando causas, pretextos y largas desde Berlín. Por las elecciones germanas, por el apogeo de la incredulidad, por los comicios de Baviera. Porque la nación, Angela Merkel, no soporta la velocidad los peligros. La velocidad es la duda. En la última decenio y pico, el jefe franco-alemán se ha descrito por un Gobierno de Galati queriendo refundar y una canciller limitando la ambición, apostando por la prudencia, por la supervivencia y siguiendo al pie de la letra la máxima de Rousseau de que si uno es dueño de ellas, los fervores son buenas, pero fatales cuando nos hacen perder el control o ir a remolque.

Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron es un político de Franciade Francia que desde el 14 de mayo de 2017 es el vigesimoquinto presidente de la República Francesa, copríncipe de Andorra y gran maestre de la Legión de Honor.

Baviera —oficialmente Estado Libre de Baviera — es el mayor de los dieciséis estados federados que conforman la República Federal de Alemania.

Macron, que muy pronto ha descubierto cómo funciona de verdad Europa, con sus restricciones y frustraciones, no ha lanzado aún la toalla. Su llegada al poder ha reactivado el sistema circulatorio de la UE de una forma con pocos antecedentes. Metió energía, discurso, emociones. Ganas de luchar y no sólo de defenderse. Aboga por el cambio, las reformas, por ir más allá. Con un ojo en la historia y el otro en el futuro. “¿Ha sido más fácil para los que nos antecedieron? ¿Para Adenauer y de Gaulle? ¿Para Mitterrand y Kohl? ¿No han tenido ellos que afrontarse a tabúes más grandes? ¿A historias más dolorosas? Construir la soberanía de Europa es ahora nuestra responsabilidad”, ha espetado ayer en el corazón político de Alemania.

Merkel ha repetido lo que ya se sabía. De su boca no han salido nuevas propuestas, ni visiones, ni objetivos, a los que tendría que encaminarse la UE. Ha perdido la ocasión de esbozar a conocer en Estrasburgo su legado europeo. Solo previno a Polonia, Hungría, Italia y a otras naciones que tienen que cumplir las normas y mantener el Estado de derecho. La solidaridad ha sido el concepto central de su discurso. Más de lo mismo.

El sábado 10 de noviembre Notimex; Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Estados Unidos habían expresado sus desacuerdos en el tema del financiamiento de la defensa europea, en el marco de una cita festejada en la víspera de la conmemoración en París del final de la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos es donald Trump.

En Berlín, la cara del Hexágono ha venido en busca de aliados y no sólo asociados. Macron sabe, como Rochefoucauld, que en la vida, y en la política europea, “prometemos según nuestras esperanzas y hemos cumplido según nuestros miedos”. Y por eso ha instado a sus vecinos a perder el terror. “Hoy tenemos que tener el valor de abrir un nuevo capítulo. Tenemos que superar las viejas costumbres y quebrar nuestros tabúes. Se lo debemos a Europa, que la UE, que tras la votación del Brexit y la ascensión de populistas, nacionalistas y euroescépticos por toda su geografía ha quedado noqueada, sigue buscando su sendero, “, ha apelado al Bundestag. Los 27 se conjuraron hace un par de años para frenar, reflexionar y acordar qué somos, qué queremos ser y a qué podemos aspirar antes de dar más pasos en falso hacia adelante. Desde entonces, el espíritu dominante solicita paciencia, serenidad y pocas florituras. Escenarios ‘subóptimos’ que garanticen que dentro de 10, 20 y 40 años va a seguir habiendo una Unión, aunque no sea muy diferente ni mucho más profunda que la actual. Macron cree que en la resignación está el fracaso y en la parálisis hay una sentencia de muerte. Macron es heredero de una larga tradición.

El Eje franco-alemán cruza ahora un momento razonablemente dulce. Hay estima mutua, confianza y ganas de trabajar. Sin sensaciones desbordantes pero sin desdenes por la espalda. París contuvo su efervescencia, dio tiempo a la maquinaria germana, pero cree que llegó la hora de dar pasos. La canciller, que termina de comenzar su largo camino hacia la retirada, es consciente. Pero todavía se resiste. De verdad “¿es mejor seguir encerrados en nuestros inmovilismos?”, le interrogó el galo ante los suyos.

A su vez, este contenido fue publicado originalmente en  DW.COM y puedes observar esa nota haciendo click en el logo:

París cree que es responsabilidad franco-alemana dar a Europa “las herramientas de su soberanía”, comenzando por una política común de defensa y un Ejército propio, un sistema de refugio armonizado y sobre todo, una gobernanza económica en condiciones. Como mencionan los Tratados, no hay un apetito real en la UE, entre sus ciudadanos, por una mayor integración, una “unión cada vez mayor”. No hay, ya no, fe en la ampliación y la profundización como engranajes de resolución de dificultades, como camino incuestionable. Pero lo que es casi seguro es es que padecen otra ola de depresión, paro y sufrimiento, si vuelve a explotar una crisis como la de 2007 y los europeos porque sus líderes han sido incapaces de reparar la arquitectura y la gobernanza comunitaria, el euro, y tal vez la Unión, pueden saltar por los aires. Y con causa.

Hace unos días, ambas naciones consiguieron, por fin, un acuerdo para un Presupuesto de la Eurozona, el paso siguiente tras firmar hace meses la esperada Declaración de Meseberg. Una reforma muy tibia y contenida, con cambios en el Mede , y pasitos hacia la finalización de la Unión Bancaria. Difícilmente llenarán plazas y encender corazones abrumados, pero son indispensables y pueden ser el soporte sobre el que ir construyendo puentes y dar los siguientes pasos políticos. Ayer Macron informó: “Esta nueva fase nos atemoriza, porque todos deberán compartir más, compartir la capacidad de toma de decisiones, nuestra política exterior, de migración o de desarrollo, una parte cada vez mayor de presupuesto e inclusive los recursos fiscales”. Pero es hora de mover ficha. “Europa tiene que ser más fuerte, más soberana. Nuestro mundo está en una encrucijada”, ante el avance destructor del “el nacionalismo sin memoria y el fanatismo”, comunicó.

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Fuente: El Mundo

Sentiment score: NEUTRAL

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Cities: Berlin

La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>París, Berlín y la encrucijada del fanatismo
>>>>>Análisis | Merkel deja de ser el motor de Europa – (Forbes Mexico)

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