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Seguir al corazón, escuchar a la cabeza

Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Matteo Salvini, discorso MGP a Milano, 2006

Su uno atiende a las reacciones, lo sucedido ayer ha sido una magnífica noticia. Para el presidente Pedro Sánchez, que ha dado una lección de dignidad, inquietud y solidaridad en una Europa fraccionada y afrontada como nunca en cuestiones migratorias. Para Malta, que no pudo tapar su sosiego y que ha agradecido de corazón a España su trabajo. Para el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que lo ha vendido como una contestación a su petición directa de intervención a sus colegas. Para Matteo Salvini, quien lo celebró al alarido de “triunfo” y “primer objetivo alcanzado”. E inclusive para la propia Unión, que por boca del comisario Dimitris Avramopoulos ha dado la “bienvenida a una muestra de solidaridad real hacia personas desesperadas y los asociados de Comoras”, apenas unas horas después de lavarse ella misma las manos. Pero si uno cambio ve con detalle los sucesos y las implicaciones, todo lo que ha pasado ayer ha sido muy preocupante y ha dejado bastante poco que festejar.

Matteo Salvini es un político italiano y miembro del Parlamento Europeo quien fue el líder del partido político Liga Norte desde diciembre de 2013 y de Nosotros con Salvini desde diciembre de 2014.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón es un político y economista español, presidente del Gobierno de España desde 2018.

El presidente de España ha tomado una determinación valiente y generosa. Ha demostrado en un medio marcado por un debate viciado y vicioso que hay posiciones diferentes a la de los ‘halcones’ migratorios y que hay gobiernos dispuestos a defenderlas. Lo ha hecho sin imprecisión ni tibieza, con un mensaje político clarísimo en todas las direcciones. Ha comunicado que España, la nación que festejó manifestaciones en favor de los refugiados mientras el resto del continente lo hacía en su en contra de, está lista para ir mucho más allá con el nuevo Ejecutivo socialista. Lo que fue albergado con alegría nada contenida entre funcionarios comunitarios y muchos eurodiputados . Pero Sánchez también ha tomado una determinación aventurado cuyo impacto es probable que no haya calibrado adecuadamente.

La melodía se ha hecho muy conocida en los años 60 y 70, sobre todo en los contextos de las manifestaciones estudiantiles y trabajadoras del 68 y desde entonces ha sido versionada por muchos grupos de música. De allí el simbolismo de que un bus repleto de pasajeros se la haya cantado a capella a Salvini, conocido por sus políticas ultraconservadoras en cuestión de inmigración y refugiados. De hecho, el nuevo viceprimer ministro italiano se ha comprometido a acelerar las expulsiones de inmigrantes irregulares, a los que animó a “hacer los equipajes” porque “enviarlos a casa” es una de sus “prioridades”.

Malta e Italia llevaban días echando un pulso con la vida de más de 600 personas a bordo del Aquarius. Sánchez, para “impedir una tragedia humanitaria”, ha dado instrucciones para que el puerto valenciano reciba ala nave. Las consecuencias de esa determinación son imprevisibles y sería negligente obviarlo. Su impacto sobre los caminos, las expectativas de los emigrantes, los intereses de las mafias y la reacción en las naciones vecinos es imposible de estimar. Da la percepción de que el Gobierno ha actuado siguiendo a su corazón pero sin escuchar las advertencias de la cabeza. Matteo Salvini, líder de la Liga, que no quería la nave, mencionó que no desembarcaría y le ha dado a sus millones de simpatizantes lo prometido, y ya líder sin careta de Italia, ha aplaudido su “triunfo”, porque eso ha sido lo que ha obtenido. Salvini llegó al poder con un discurso xenófobo, duro, proponiendo echar a medio millón de personas y cerrar los accesos, y no logró votos a pesar de ello, sino exactamente gracias a ello. Con su movimiento, Sánchez ha desatascado una situación dramática, con 600 vidas en juego. Pero también ha facilitado la victoria a la Liga y el fracaso del Derecho Internacional.

Hace 1 día, un coro improvisado de pasajeros de Interior italiano, Matteo Salvini y líder de la Liga ha recibido al nuevo ministro que, en el bus que le trasladaba del avión al aeropuerto de Fiumicino, le han cantado la famosa canción ‘ Bella Ciao ‘.Y la situación dentro de la nave empeoraba, mientras Roma y La Valeta se enzarzaban en un conflicto diplomático. “Es agobiante porque hay gente que ha padecido lesiones, hay mujeres embarazadas, hay muchos nenes… Y adicionalmente tienen muy poca comida y agua”, ha asegurado a EL MUNDO un portavoz de la ONG. Las advertencias desde la UE y la ONU para que las autoridades de ambas naciones llegasen a un acuerdo no lograron tranquilizar los ánimos. Ni la Valleta ni Roma han dado su brazo a torcer.

La “cuestión migratoria” e identitaria es el gran debate en Europa y lo será el próximo lustro. Es el que ha derribado y aupado gobiernos y parlamentos en Alemania, Francia, Holanda, Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Austria, Eslovenia, Suecia o Dinamarca. Es la cuestión que marca la agenda y que desplazó el eje del centro político varios puntos a la derecha. No es baladí, no se puede arreglar con gestos, por bienintencionados que sean, ni sin una estrategia muy detallado. Ni con virajes de timón según la corriente o en contra de ella, como ha aprendido Angela Merkel.

Europa estaba y está atascada. En el caso del Aquarius pero sobre todo en la cuestión fronteriza, de solidaridad y en la reforma del Reglamento y el Sistema de Dublín, que sirve para determinar qué Estado miembro, entre otras cosas, es responsable de la prueba y la aceptación de pedido de protección internacional. Hace 16 días, los jefes de Estado y de Gobierno tenían que tomar una determinación relevante, pero “el debate está fallecido”, según las ufanas palabras de Theo Franken, el extremista secretario de Estado de Belgica de Interior.

Grecia e Italia, desde 2015, han padecido las consecuencias de la indiferencia y la soledad. De la presión de los extremos y el desgaste de los institutos. Si improvisó, probablemente tampoco sea consciente de lo que se le puede venir encima, si Sánchez, que también está en minoría en Europa, minusvalora la amenaza de la reacción populista, si no tiene una plan completa y muy bien definida.

Fuente: El Mundo

Sentiment score: SLIGHTLY POSITIVE

Countries: Greece, Venezuela, Spain, Slovenia, Slovakia, Poland, Netherlands, Hungary, Germany, France, Denmark, Czech Republic, Austria

Cities: Valencia

La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>Seguir al corazón, escuchar a la cabeza
>>>>>El ministro de Interior italiano, Salvini, recibido con la canción partisana ‘Bella Ciao’ – (El Mundo)
>>>>>Así cumple el Gobierno populista de Italia su promesa de mano dura contra la inmigración – (El Mundo)

Entidades mas mencionadas en la noticia:

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