Por: SentiLecto

Los hospitales madrileños han llamado a leva a los enfermeros y doctores distribuidos por las provincias. Hombres y mujeres han acudido al tañido de la infección, que todavía galopaba por la capital, horas antes de decretarse el confinamiento. Los hospitales ya comenzaban a exportar cuerpos a las morgues. «He hecho un par de llamadas, he cogido el coche y he salido hacia Madrid, que estaba detenido. No me lo he pensado mucho», cuenta Carlos, un enfermero de 31 años que cuando no nos sonaba el nombre de Wuhan, vivía en San Fernando.

Hombres, hombres es un film de Alemaniade Alemania que se ha estrenado en el año 1985.

Ahora está aislado en la habitación 1414 del hotel Marriot Auditorium de Madrid. Medicalizado como el hotel Colón, donde pasa los días Clara, otra enfermera de Quintanar del Orden, también aislada desde hace una semana. A los dos los han echado de sus pisos compartidos tras infectarse. Carlos lleva 14 días entrado. «He hablado con un amigo para quedarme en su sillón a dormir. Era imposible buscar casa». Comenzó a trabajar en la UCI del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. «Nunca había estado en una UCI. Era un caos. Aquello… No me sentía… Como si fuera una planta más, me han trasladado al gimnasio donde habían preparado 18 camas. Ahí me he contagiado».

La fiebre ha sido el primer síntoma. «He pasado una noche regular. Al día siguiente he hablado con salud laboral. Me han recomendado irme a casa». Esperaban los amigos. «Tenía 38 de fiebre. Me solicitaron: «Me fuera», recuerda Carlos». «No habría hecho lo mismo, pero los comprendí». Y se ha metido en su coche a pasar las fiebres asiáticas del Covid-19. «Mi madre ha hablado con el sindicato de enfermeros. Yo con el hospital». La negociación la ha hecho confinado en el asiento del piloto. Seis horas después, le han recomendado ir al hotel. «Ahí no me esperaban. No conocían el protocolo. He llamado al responsable que me había aconsejado y me han dejado pasar la noche».

En Madrid, el gobierno de la Comunidad ha habilitado durante los primeros días de emergencia cientos de habitaciones preparadas para albergar a «pacientes con síntomas leves» falta montar un hospital de campaña en Ifema, antes de que hiciese. «Estaban dedicados para enfermos o trabajadores sanitarios que no podían aislarse en sus propias casas porque son pequeñas o viven con alguien en situación de peligro», informa Mercedes, secretaria de organización del Satse, sindicato de enfermería de Madrid. «También albergan a trabajadores que de un día para otro modifican de ciudad con un salario de 900 euros».

Al comienzo, el sindicato se encargaba de gestionar el hospedaje. «Nos llegaban muchas consultas. La gente estaba muy perdida. A través del correo electrónico hablábamos con recursos humanos de la Comunidad de Madrid, que se portaron muy bien».

Los enfermeros reclutados buscaban un sitio donde dormir. «Se lo solucionábamos, si tenían alguna dificultad. No sabían nada, algunos ni dónde estaba el hospital que lo había contratado. Ahora ya lo gestionan las direcciones de los centros. Se ponen en contacto con ellos y les dan una plaza de hotel cercano a la área donde están dedicados a trabajar» si no encontraron nada por su cuenta.

Hasta que comenzaron a habilitar habitaciones para los trabajadores infectados que se quedaron tirados. «Con el tema de Carlos ha habido lío. Nos ha llamado su madre muy nerviosa. Nosotros le gestionamos el hotel aquel día. Si le iban a dejar pasar otra noche, ingresó sin saber «. Mercedes sigue en contacto con él. «Hablamos casi todos los días».

Por seguridad, la bolsa con su residuo la meto dentro de otra bolsa de residuo y la deposito en el cubo de nuestro inmueble . La vestimenta sucia de Carlos la pongo en la lavadora, sin mezclarla con la de Manuel ni la mía, y la lavo a al menos 60º.La misma puerta a cuyos pies le dejo a diario sobre una bandeja el desayuno, la comida y la cena, como si fuese un detenido al que se le hace llegar una escudilla de comida. Cuando termina de comer, él la devuelve al mismo sitio y cierra inmediatamente la puerta.

La experiencia de Clara es popularizada porque grabó un vídeo que se hizo viral. «Estaba en Castilla-La Mancha y «Estaba en Castilla-La Mancha y me «. mencionaron: «Hacía falta personal en Madrid».». Hasta el piso que compartía con tres personas más, dos compañeras y el casero, ha debido ir la Policía. «He comentado en el grupo de Whatsapp que me había contagiado y el casero me ha echado, » en el grupo de Whatsapp que me había contagiado y el casero me ha echado, me mencionó «, tras dar positivo en la prueba del coronavirus que le han realizado en el hospital donde trabaja. He comentado: «No podía seguir ahí».», tras dar positivo en la prueba del coronavirus que le han realizado en el hospital donde trabaja. Desde la habitación 510 del hotel Colón menciona: «No quiero mencionar cuál es».

Recuerda: «He tomado las medidas de higiene pertinentes: estaba aislada, tenía un baño para mí sola y pasábamos por turnos a la cocina». Una de las compañeras de piso se ha puesto del lado del casero. «Todas teníamos un contrato verbal. Supongo que el terror, bueno, pues te empuja a determinadas cosas».

Clara se rechazó a irse. «A esas horas no tenía dónde ir. Se han reunido en la sala para acordar qué hacer conmigo. He llamado al 091. La Polícia ha venido a casa. Al final me ha recogido el Samur». Su casero se asoma todas las tardes a aplaudir a los doctores. «Esa rostro B no la comprendo. A mí me ha repudiado. Me he sentido rechazada».

La b es la segunda letra del abecedario de España y del abecedario latinoamericano básico y su primera consonante.

Esa misma noche ya ha dormido en el hotel. Desde entonces, no sabe nada del casero, al que se plantea denunciar. «No sé qué voy a hacer. Por lo menos tengo las pruebas de lo que ha pasado. Me enojé muchísimo». Sólo habla con una de sus antiguas compañeras de piso. «Es italiana. Sabe perfectamente qué significa el coronavirus. Se inquieta».

La cuarentena la pasa «como todo el mundo, con libros, haciendo videollamadas y asistiendo a clases de yoga online». La familia al comienzo se inquietó. «No he tenido síntomas graves. He perdido el olfato y el gusto».

Ambos esperan dar negativo en las nuevas pruebas. «Figurarse que voy a volver al trabajo», como Clara, que tiene en mente incorporarse en cuanto esté bien. «Nadie se quedará en casa con los brazos atravesado observando cómo están trabajando otros».

Fuente: El Mundo

Sentiment score: NEUTRAL

Countries: Spain, China, Argentina

Cities: Madrid, Wuhan, San Fernando

La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>El periplo de los enfermeros infectados de coronavirus en Madrid: «Me han echado de casa, he pasado horas con 38 de fiebre en el coche»
>>>>>Coronavirus: cómo es vivir en casa con alguien que tiene que estar aislado por el covid-19 – March 27, 2020 (BBC)

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