Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Staff expreso imaginario 1

En medio de los cambios en las maneras de producción, reparto y consumo, la irrupción de nuevos géneros con los que las generaciones más jóvenes se sienten identificadas y nuevos paradigmas que cuestionan tradicionales conductas que han oficiado como una especie de» manual de estilo» en sus protagonistas, la cultura rock es encontrada en una encrucijada en la que debe definir alteraciones y persistenciaas. No obstante, esta necesidad de reformulaciones no es nueva para el rock que, de modo recurrente, desde sus primeros años de vida, fue obligado a repensar su andar, a modo de «resurrección» ante la facilista y remanida sentencia de muerte predicha. Sucede que desde fines de los `50, a escasos años de su irrupción en escena, el rock soporta de modo cíclico las voces que aseguran que se ha convertido en una fortuna de «lengua fallecida», que ya no tiene nada novedoso para brindar y que tiene que ceder paso a nuevas corrientes. «La muerte del rock es algo que se suele repetir de decenio a decenio. No fallece nunca, si algo fallece todo el tiempo. En realidad, va mutando. Se va redifiniendo y retroalimentando», estimó al ser consultado por Télam el doctor en Comunicación y estudioso del tema Cristian Secul Giusti. «A mí me ofrende eso de que no está pasando nada en el rock. Generalmente, esa noción viene de gente con costumbres que no modifican, que se quiere quedar con la música de los 70 o 80, pero que no tendría que pontificar sobre algo que no sabe», ha lamentado el renombrado periodista Alfredo Rosso ante esta agencia. Por su parte, la baterista, cantante y compositora Andrea Álvarez que, de modo irónico, el año pasado ha realizado un show al lado de Richard Coleman que se ha llamado «El rock ha fallecido ¡Otra vez!» ha calificado como una «tontería» a esta sentencia, enfatizó que se trata de un género que ya está establecido como un clásico y aseguró que quienes atentan en contra de su «espíritu» son quienes manejan la industria. ANDREA ALVAREZ «¿Qué le vas a mencionar, a Neil Young, a Mick Jagger, a Bob Dylan, que no hagan rock? Ya está, ya ha quedado como un clásico musical. La muerte del rock es la gente que asesina el espíritu del rock. Los que manejan el negocio y son comerciantes de papas, o de electrodomésticos», graficó. Y sintetizó: «Para mí, la muerte del rock no existe, pero lo que sí existe es la gente que asesina al rock. Es la que asesina la libertad, la joda, la contracultura». Entre los argumentos de quienes proclaman la muerte del rock surge el desplazamiento de una rebeldía inherente al género hacia otros estilos musicales, a partir de un consecuente amaestramiento en los comportamientos de sus cultores. Así como durante muchos años la trilogía «sexo, drogas y rock and roll» ha operado como una fortuna de manual de estilo para los artistas, incierto marca de esa rebeldía; la domesticación de la industria, con su consecuente reutilización de esa imagen; y nuevos paradigmas sociales que cuestionan viejas conductas, obligan a cambios que crean la percepción de que el rock ya no es lo que solía ser. «El rock ha sido un vehículo que ha servido a los jóvenes para mostrar que no querían ser como las figuras de autoridad, que querían escribir ellos mismos el libreto de sus vidas. El rock ha sido el grupo de sonido de ese», ha señalado Rosso, al enfatizar el espíritu del género. No obstante, previno que «junto con eso viene algo irremediable y es que todo artista tiene un ego, y eso ha hecho que una especie de nobleza de proceso fuera creada en el rock». «A mí me embola la corrección política. Tengo una canción que se llama `Policías de la corrección´ en donde planteo que `sexo, drogas y rock and roll´ estaba bien y me entretenía más. Lo que tiene el rock es que es ese lugar en donde tengo la libertad de ser quién soy», ha puntualizado, por su parte, Álvarez. «Tiene que pensar al rock como una expresión que busca quebrar algo, dislocarlo. Pensarlo desde allí implica mantenerlo con cierta vigencia. A esta altura es difícil pensarlo como algo revolucionario porque convive con el sistema, pero tiene que buscar esas hendijas por donde aún puede seguir conmoviendo», estimó, por su parte, Secul Giusti. En tal sentido, Rosso vio que actualmente esa rebeldía es expresada en la posibilidad de los nuevos artistas de producir, grabar y propagar su música sin la necesidad de estar esperando que un director discográfico avale su trabajo. «Si existe una rebeldía porque no hay una generación, no sé en contra de la cual pelear. Hoy los papás ya no pelean al rock. Lo que hay es una rebelión estética. Estos chicos no tienen un miedo reverencial, no deben ir a un productor o a una grabadora a solicitar autorización. Es una revolución estética y de procesos. La vieja zanahoria de ser famoso y que te conozcan no está en el chip de las nuevas generaciones», ha ampliado. El vínculo entre los medios de comunicación y el rock es otro de los tópicos que crea esa percepción de fin de una era gloriosa para el género; algo que tiene como ejemplo visible el giro de la cadena MTV de emitir videoclips día y noche a poblar su programación con reality presentaciones de distinto tipo. Aunque a lo mejor eso apenas sea una marca del lugar que el rock ocupa en la vida de los jóvenes. «Los que manejan la industria crearon los realities para demostrar que son ellos los que generan a los artistas. Los crean moldeados a su comodidad. Van a una área de bienestar aburridísima para el arte. No arriesgan nada, no generan nada», ha cuestionado Álvarez. «Lo que la gente confunde es el contenido del rock actual con el suceso de que el rock actual es uno de los elementos que compone la cultura, no el elemento que compone la cultura joven. Hoy el joven tiene los jueguitos mecánicos, otras músicas que lo entretiene o interesa», previno Rosso, quien adicionalmente informó que «la gente se ilusiona por esa temporada que ha durado cuatro años, entre el `83 y el `87, en que el rock salía en la tele o estaba en las radios, pero se trató de algo excepcional en su historia».

Hace 5 días, como broche de oro a la larga trayectoria del grupo, la gira fue puesta en march » El último vuelo » que tras recorrer varias ciudades españolas en el porteño Teatro Vorterix, planificaba un aterrizaje en Sudamérica que incluiría una presentación en Argentina,.Télam:¿ Cómo esta determinación fue tomada de dar El último vuelo»El último vuelo?

Alfredo Rosso es un periodista de Argentina, nacido en Buenos Aires el 6 de noviembre de 1954.

Andrea Álvarez es una baterista, percusionista, cantante y compositora argentina.

Fuente: Telam Espectaculos

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>Rock: un género «muerto» que disfruta de buena salud
>>>>>Barón Rojo: «Preferimos retirarnos ahora que todavía estamos en buena forma» – April 08, 2020 (Telam Espectaculos)

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