Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Ximo Puig en 2017

Cinco años después de recibir con todos los honores a Carles Puigdemont en Valencia, Ximo Puig volvió abrir las puertas del Palau de la Generalitat al presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. Una minicumbre entre ambos gobiernos que no solo sirve para retomar en la práctica unos vínculos institucionales que durante los años más duros del procés han quedado en suspenso, sino que se traduce en una alianza de ambos mandatarios a las puertas de la mesa de negociación entre el Ejecutivo de Cataluña y el español.

Joaquín Francisco Puig Ferrer, conocido públicamente como Ximo Puig, es un periodista y político socialista español, presidente de la Comunidad Valenciana.

El presidente de Valencia siempre se mostró partidario de tender puentes a todos los niveles con Cataluña. Ha sido de los que ha defendido los perdones para privilegiar la conversación y suya es la idea de la «Commonwealth mediterránea», pero los desencuentros y la falta de entendimiento particularmente con Quim Torra le han llevado a dar por perdida la posibilidad de reconducir los vínculos. De allí que desde la Generalitat valenciana se confiase desde un primer momento en que la llegada de Aragonès a la presidencia del Gobierno catalán podría ayudar al deshielo. Al fin y al cabo, no solo gustaba más el pragmatismo de ERC que la beligerancia de JxCat, sino que también el suceso de que el propio PSOE se respaldara en los republicanos en el Congreso de los Diputados allanaba el sendero.

Así que tras un primer encuentro breve en Barcelona el pasado mes de diciembre que ambos han aprovechado para criticar el supuesto dumping fiscal de Madrid, la formalización de la nueva fase de «cooperación» entre los dos institutos que «comparten lazos e intereses» arranca con una «alianza práctica», en palabras de Puig. Al menos, en lo que a reclamación de más dinero al Estado se menciona, porque uno y otro han dejado claro que en lo político las posturas están apartadas. «Yo soy independentista y Puig, no», sintetizó Aragonès. Pero que no compartan hoja de camino no significa que no puedan colaborar en el corto plazo, han insistido ambos en su comparecencia. «Desde la estima y la autonomía de cada Gobierno», han coincidido también.

Los neoconvergentes van a acudir a la cita con la confesa misión de boicotearla. No en vano llevan semanas repitiendo que sospechan de su utilidad y el lunes Piuigdemont ha arrancado el curso político llamando a reactivar el enfrentamiento con el Estado y a robustecer el Consell per la República para diseñar el próximo reto al orden constitucional.

El viernes 20 de agosto la diputada de la CUP en el Parlament Laia Estrada tildó de monólogo la mesa de conversación entre Generalitat y Gobierno, ha estimado que carecía de credibilidad y defendió una votación unilateral una vez se «finiquite» la mesa.

Ahora bien, es exactamente el conflicto político lo que frustró la esperanza de Puig de agregar a Cataluña al frente autonómico que busca tejer -él rechaza «frentismo»- para forzar al Ministerio de Hacienda a una reforma del modelo de financiación. La cerrazón del Gobierno catalán a sentarse en una mesa multilateral con el resto de autonomías se sintetiza en un simple «acuerdo en el diagnóstico» de la infrafinanciación de ambas comunidades, según Aragonès. Mencionado con otras palabras, la reivindicación de Valencia es comprendida, pero la solución para Cataluña pasa por una votación de independencia. «Cada uno lo enfoca a su modo, pero compartimos la base argumental de que necesitamos una financiación justa», apreció por su parte Puig.

Eso sí, ambos dirigentes se han mostrado dispuestos a mantener el nuevo «corredor de intereses compartidos» -expresión acuñada por Puig- al margen de por dónde discurra y en qué derive el reto independentista. Puig, que ha saludado la mesa de negociación por el «horizonte de conversación» que abre, se ha puesto de perfil ante el pedido de Aragonès de que esté presente Pedro Sánchez. «Él tiene la responsabilidad de acordar qué nivel de actuación y cómo estará el Gobierno de España en esa mesa», se limitó a mencionar Puig. Aragonès, por su parte, ha lanzado una advertencia a sus asociados de JxCat: «No me ingresaría en la cabeza que desde la parte catalana se reste relevancia a la mesa».

Otra parte Por otra parte , no sólo está por confirmar la presencia de Sánchez , sino que el séquito catalán tampoco define , ni el orden del día se ha acordado entre las dos partes.

Fuente: El Mundo

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>Puig se alía con Aragonès a las puertas de la mesa de negociación para solicitar más dinero al Gobierno
>>>>>La Generalitat amenaza a Pedro Sánchez: «No contemplamos que se ausente de la mesa de negociación» – September 07, 2021 (El Mundo)

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