Foto: Wikipedia – Mariona Caldentey 20190421 (cropped)

Horas más tarde, los charcos de sangre todavía salpicaban los pasillos de la prisión.

Aquí y allá se amontonaban trozos de piel, de hueso, esquirlas aguzadas, un cuchillo de lata, una pata aguzado de una cama, un tenedor vuelto punzón.

Y los cuerpos seguían esparcidos por el piso.

Hace 16 años, era y ahí, en el Centro Penal La Esperanza, en Mariona, El Salvador, terminaba de consumar se un terrible exterminio.

A BBC Mundo Carlos García, especialista internacional en maras recuerda: «Ha sido una disputa entre dos bandas, la Barrio 18 y La Raza, por una dificultad con lo que ellos llaman los paisas y se da una confrontación muy sangrienta».

Añade: «32 cuerpos quedan allí casi irreconocibles por la bestialidad con la que se llevó a cabo».

De acuerdo con el analista, no era la primera vez que las bandas se afrontaban en las penitenciarías salvadoreñas, pero el alcance de aquel exterminio, la peor que ha tenido lugar en las prisiones de la nación centroamericana, ha llevado al gobierno a asumir una medida insólita.

Desde aquel momento se empezaron a segregar a las maras adversarios en diferentes centros penitenciarios.

Ha sido en sus principios una determinación controvertida: para unos, era la única forma de impedir que las prisiones se volviesen una carnicería. Para otros, era darle las cárceles al poder furibundo de las bandas.

Esos tiempos parecen haber llegado a su fin.

En una operación vastamente cuestionada, el gobierno de Nayib Bukele comunicó la pasada semana que, a partir de ahora, va a mezclar los miembros de las principales bandas en las mismas celdas, independientemente del grupo al que pertenezcan.

Nayib Armando Bukele Ortez es un político y empresario salvadoreño.

Según las autoridades, la medida contesta a una sanción ante informes de inteligencia de que la Mara Salvatrucha había ordenado incrementar los crímenes en El Salvador.

Las fotografías de las bandas mezcladas en tiempo de coronavirus han dado la vuelta al mundo como un golpe de efecto.

Y el fantasma de lo que ha pasado en Mariona hace casi dos decenios ha vuelto emerger de la sombras como una nefasta predicción.

Aquella mañana de agosto de 2004 marcaría por casi dos decenios el destino en las prisiones de las bandas salvadoreñas.

Ya para entonces, Honduras también había empezado a separar a las maras por grupos y el ejemplo se lo observaba como una alternativa para reducir las confrontaciónes que se habían estado dando en los últimos meses.

Si bien es cierto, garcía estima: » que para ese entonces las maras ya tenían tiempo en El Salvador, en ese momento estaban reconfigurando su poder en las prisiones y esta masacre hay que comprenderla en ese contexto».

En la Mariona la 18 era minoría: apenas unos 400 miembros compartían pasillos con más de 3.000 «paisas». La Mariona es la prisión emblema del sistema penitenciario salvadoreña.

Pero otra banda dentro del penal empezó a resultarles molesta. García, señala: «La 18 y La Raza ya habían tenido un trato previamente y se habían aliado para pelear en contra de la MS. Pero la 18 empieza a sentirse muy achicada y amenazada y cuando empiezan a planear este ataque, es». que de los sobrevivientes, también ha encontrado evidencias de crueldades mayores. La minoría numeral no les ha hecho temer los peligros.

Un explosivo al centro del patio ha sido la señal inequívoca de que era la hora de la batalla.

«Muchos de la 18 se han envuelto en sábanas y toallas que le servían como escudos protectores y se han lanzado a la caza con lo que llaman puyones, que son objetos lacerante hechos con materiales de las prisiones, ya sea la pierna de una cama, cepillos de dientes aguzados, un trozo de reja…», indica.

En los reportes sobre los sucesos que han dado entonces las autoridades se señalaba que los apuñalamientos habían estado a la orden del día, pero

«Hay testimonios de un detenido de la 18 que le ha abierto con una roca la cabeza a uno y empezó a comerse los sesos en medio del pasillos», asegura.

Han perdido la vida y los «paisas» han contado 24 víctimas mortales y decenas de heridos, aunque eran minoría, solo ocho mareros de la 18.

La mayoría de los cuerpos han quedado irreconocibles y las autoridades no han podido identificarlos inicialmente dada la magnitud de las lesiones, principalmente en las caras.

García comenta: «Ha sido entonces, a partir de lo que ha pasado ese día, que se acuerda comenzar a separar más formalmente las bandas por prisiones en El Salvador».

Se han trasladado y unos 600 de sus simpatizantes tres días después de la masacre, 460 reos de la 18 a otro penal.

Ha sido el principio de un largo procedimiento de segregación que tardaría decenios y reconfiguraría el sistema penitenciario salvadoreño y el propio funcionamiento de las bandas.

«Algunas, como la MS, tiene su base más relevante en las prisiones. Desde su confinamiento crean estrategias, tienen teléfonos celulares, se comunican con Estados Unidos, con otros grupos de Guatemala y Honduras y coordinan. Siempre están pensando en nuevas ideas desde el encierro», indica lo especialista.

«Y desde las prisiones, las ramblas o jefes principales se ponen de acuerdo para dar órdenes, ya sea para depurar, incrementar las rentas, ordenar que se mate a alguien. Y las prisiones se vuelven estratégicas para sus operaciones, como conviven con líderes de diferentes células y otros contactos», señala.

De acuerdo con García, ya durante el mandato del presidente Salvador Sánchez-Cerén , las autoridades de la nación centroamericana habían empezado a colocar a algunos miembros de diferentes grupos adversarios en el mismo penal.

Señala: «Lo que ahora modifica con Bukele es que los miembros de bandas enemigas pueden convivir en la misma celda».

Rapados, en calzoncillos, esposados a la espalda y sentados en el piso pegados unos a otros sin el más mínimo distanciamiento físico y la mayoría sin mascarilla. No se trata de campos de concentración, sino de las prisiones de El Salvador. Nayib Bukele ha acordado humillar a los tatuados pandilleros exponiéndolos públicamente en fotografías y vídeos semidesnudos en las cárceles, donde llegó meter en la misma celda a miembros de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18. Nayib Bukele es su presidente. Se trata de l

El miércoles 29 de abril algunas de las prisiones más superpobladas del mundo estaban en América Latina: eran muchas las que tenían a decenas de reos amontonados en pequeñas celdas.

Según el gobierno de Salvador, la medida busca «poner orden en centros penales que fueron controlados por las maras durante decenios» y quitarles privilegios a estos grupos delincuentes.

La determinación , no obstante , fue duramente cuestionada la determinación no obstante de derechos humanos que han estimado que viola la dignidad de los detenidos que constituye una » venganza » ajena a los comienzos del Estado de Derecho . , y que constituye una «venganza» ajena a los comienzos del Estado de Derecho.

Sin embargo, para especialistas en maras como García la interroga más relevante es qué puede pasar ahora que enemigos a muerte conviven en un mismo y hacinado espacio.

En su criterio, hay dos escenarios probables:

Él/ella En su criterio, hay dos escenarios probables: estima: «El primer escenario es más posible».

Señala: «Este trato que hacen las maras en las prisiones se llama sur o correr el sur y es una práctica que se ha aprendido desde California y que todavía se practica en las prisiones de ahí».

Señala: «Lo que puede ocurrir es que se respete el sur y la situación se convierta en algo distinto: que las bandas cooperen en un mismo sentido a pesar de sus diferencias y creen una estructura carcelaria y hagan tratos para hacer frente al gobierno».

Según García, esto ya ha ocurrido en algunos penales de máxima seguridad y ha dado paso a treguas.

Pero el suceso de que la medida de Bukele obedezca, según el gobierno, a frenar una estrategia de la MS para incrementar sus crímenes hace que no se descarte que otras maras puedan buscar revancha.

Fonte: BBC

Countries: El Salvador, Dominican Republic

Cities: Esperanza

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>Bukele y las maras: la masacre de Mariona, la «batalla campal» que ha llevado a El Salvador a segregar a las bandas por prisiones
>>>>>Nayib Bukele, un presidente ‘alternativo’ y partidario de la fuerza letal – May 06, 2020 (El Mundo)