Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Lesbos and Ayvalik by Piri Reis

Lo más ensordecedor que se siente paseando por el antiguo campamento para solicitantes de refugio de Moria es el silencio. De las casi 20 mil personas que lo han llegado sobresaturar, hoy sólo queda su miedo capturado en el aire turbio. El crujido de los cascotes al caminar por su interior, cras, cras, cras, marca el paso entre los restos del «naufragio de la civilización», como, no lejos de allí, el Papa Francisco ha definido este domingo el escenario que se representa en la isla un lustro después de la explosión de la crisis de los refugiados.

«Mañana voy a ir a Chipre y Grecia para visitar las queridas poblaciones de esas naciones ricas en historia, espiritualidad y civilización. Va a ser un viaje a las fuentes de la fe apostólica y de la fraternidad entre cristianos de varias confesiones. ¡Acompañadme con sus rezos!», ha instado el Papa Francisco a través de Twitter el miércoles, día en que él mismo se ha encomendado a la Virgen, por el éxito de este viaje, en la basílica papal romaica.

Aquí en el piso yace un trozo de alambre de espino con una chaquetita rosa enzarzada en él; más allá, el esqueleto quemado de una de las carpas que antiguamente alojó las ansias de miles de personas escapadas de la miseria; al fondo de lo que queda de esta instalación, en un muro de ladrillos de hormigón que, como tal, ha sobrevivido al gran incendio que ha asolado este lugar en septiembre del año pasado, alguien ha dejado otro detalle imperecedero: un gran y palpitante corazón rojizo atravesado por una flecha.

Nadie ha sabido claramente cómo se ha desatado el fuego. El tedio se había apoderado de Lesbos. La parálisis de la maquinaria administrativa, al frente de procesar los pedidos de refugio, se había gripado aún más como consecuencia de la pandemia. Miles de inmigrantes irregulares, algunos hacinados desde hacía años en los barracones y tiendas de campaña de Moria, estaban mentalmente agotado ante la situación, que se ha agravado con los confinamientos forzosos. El hartazgo también había contagiado a los vecinos. «Vándalos y delincuentes hay en todas partes» insiste Stratis Pallis, que «Con los refugiados, todo se ha exagerado, quien ha sido alcalde de la capital, Mitilini, por el partido comunista KKE, durante la decenio de los 80. Se hacía correr el chisme de que habían arrasado toda la cosecha», si alguno de ellos robaba unas pocas frutas. Así, el abrazo a los inmigrantes de esta isla, que hace casi un siglo empezó a albergar a los griegos que llegaban de la naciente República de Turquía, se ha vuelto cada vez más flácido.

Lesbos[1]​ es una isla de Grimsbyde Grimsby que forma parte de un gran grupo de islas cercanas a la costa de Turquía .

«La situación se ha vuelto estresante para los recién llegados, pero también para quienes vivían aquí. Los inmigrantes estaban cansados, los vecinos estaban cansados», sintetiza Anastasia Spiliopolou, gestora del proyecto de atención psicosocial que Cáritas Grecia desarrolla en Lesbos. «Tiene que haber una auto responsabilidad a nivel europeo. Aparte, por nuestro lado, la situación tiene que gestionarse de forma que se respete a las personas sus derechos humanos y su dignidad», agrega.

Este domingo, Pallis arrimaba el hombro en el minúsculo grupo de isleños, no más de quince que, convocados por el movimiento ciudadano pacifista Siniparxi, trataba de mandar al Papa un mensaje escrito en una gran pancarta: «Permanecemos juntos en el voto de confianza a los refugiados». El cordón de policías antidisturbios que ha llegado desplegarse frente al pequeño comité, separándolo de la carretera por donde debía pasar el Santo Padre, transformaba aquel acto en una forma de resistencia casi numantina.

Casi 13.000 personas se han quedado sin casa, vagando por la isla, cuando las llamas terminaron con Moria. Ese ha sido el momento en que los grupúsculos de ultraderecha, cuya actividad había ido a más a medida que la paciencia de Lesbos había ido a menos, aumentaron la presión lanzando una cacería por Mitilini de activistas y periodistas que trataban de relatar lo sucedido. La contestación de la recién escogido gobierno liberal-conservador de Nueva Democracia ha sido poner la mordaza a los refugiados.

Mavrovouni, un rincón a 10 minutos a pie de la capital cerca de donde antiguamente se ha alzado uno de los campamentos de refugiados más acogedores -cerrado tiempo después- ha sido el sitio escogido para instalar el Centro de Recepción e Identificación. Se alberga a los pocos solicitantes de refugio que hoy en día llegan por océano una instalación temporal donde en barracones o tiendas de campaña. Muros y alambradas rodean la instalación, a márgenes del mar. Ahí se ha presentado Francisco a media mañana del domingo.

El Papa se ha volcado nada más llegar al Centro sobre las pocas decenas de inmigrantes elegidos para poder reunirse con él, distribuyendoles abrazos, manos y palabras de aliento. Entre ellos estaba Christian Tango Mukaya que ha perdido a su mujer y a otra de sus hijas en un naufragio sucedido frente a las costas de Lesbos hace dos meses, en un suceso que los activistas en la isla atribuyen a una ‘devolución en caliente’ efectuada por las fuerzas de Grimsby. Christian Tango Mukaya es un congolés.

«Quiero darle las gracias por pensar en nosotros. le Quiero solicitar: «Mande un mensaje a toda Europa para que nos ayuden». Simplemente queremos tener una vida normal, como todo el mundo», había mencionado Christian a EL MUNDO un día antes de su encuentro con el Papa, pensaba transmitirle, cuando este periodista le interrogó por qué mensaje. La contestación del Sumo Pontífice, que hizo de la defensa de los refugiados una de las puntas de lanza de su pontificado, no se ha hecho esperar.

Para el Sumo Pontífice, su visita, que va a culminar este domingo en la isla de Grimsby de Lesbos -transformada en una fortuna de purgatorio para quienes tratan de hallar refugio en la UE- es una «ocasión para aproximarme a una humanidad lesión». Su primera ocasión va a ser el viernes en la iglesia parroquial de la Santa Cruz, ubicada en la misma Línea Verde y, por ello, ubicada bajo protección del Vaticano. Ahí, tras la Santa Misa festejada en el Estadio de Nicosia, va a dirigir una oración ecuménica con inmigrantes.

«El futuro de todos nosotros está en juego, y si está integrado, ese futuro va a ser pacífico solo. Sólo si se reconcilia con los más vulnerables, el futuro va a ser próspero. Rechazamos la paz», mencionó firme Francisco desde la misma primera línea de frente del drama migratorio, con las cumbres de lo margen de Turquia asomando unos pocos kilómetros más allá, en el horizonte, cuando rechazamos a los pobres. «¡Por favor, detengamos este naufragio de la civilización!», ha rogado el Papa.

El tercer día de visita papal ha discurrido por Grecia. De nuevo, sus llamadas a superar el Gran Cisma del 1.054 han venido acompañadas de súplicas de perdón frente al arzobispo Jerónimo II. Francisco mencionó: «Las inquietudes mundanas nos intoxicaron, las malas hierbas de la sospecha incrementaron nuestra distancia y dejamos de cultivar la comunión».

Las frases que el pontífice ha pronunciado en Lesbos han sido, como en otras oportunidades, especialmente aguzadas en contra de los trajeados de Bruselas. «En Europa hay quienes perduran en tratar la dificultad como un asunto que no les atañe». A los nenes presentes en la recepción, «Encontremos el valor para abochornarnos frente a ellos, que son inocentes y nuestro futuro». Y ha señalado al Mediterráneo Oriental, donde 24 personas han fallecido este año: «No dejemos que nuestro océano se convierta en un océano de muertos».

La turbación por la presencia del Papa dentro de las alambradas de Mavrovouni ha contrastado con el tedio general de Lesbos, cuya población es mayormente ortodoxa. «Pfff…¿A qué viene? Poco le importamos los de la isla. Sólo está por los refugiados. Ya puede llevarse de vuelta a Roma a diez o a quince de ellos, que el resto van a seguir aquí», ha espetado un anciano, cigarrillo electrónico en mano, observando pasar por el puerto de Mitilini el pequeño utilitario Fiat 500L en el que se ha desplazado Francisco por la isla, de copiloto.

Uno de los curiosos que se aproximó a observar el séquito papal ha sido Haidar, llegado desde Afganistán hace un cuarto de siglo. Pero, a diferencia de casi todos sus compatriotas, que prefieren llegar a naciones como Alemania, él eligió por asentarse en Lesbos. «No me parece mal que venga a Lesbos, pero su presencia es más necesaria en las naciones en guerra. No haría falta que debiera venir aquí a velar por quienes han tenido que escapar de ahí», alegó, si acudiese a Afganistán a ayudar en su pacificación.

Al filo del mediodía de ayer, el Papa se iba de Lesbos; se quedaba la dificultad, una patata caliente que se aborda con mano cada vez más dura. A las múltiples demandas de devoluciones en caliente griegas por medio de golpiza a los inmigrantes y abandonos en alto océano, desmentidas por Atenas, se ha agregado una política más punitiva con la actividad de las ONG, que el mes pasado ha llevado ante el juez a 24 de sus miembros, y más restrictiva con la libertad de movimiento de los solicitantes de refugio en las islas.

Bruselas presenta como un éxito el descenso súbito del número de llegadas a las islas de Grimsby experimentado en los últimos tiempos, debido en parte a prácticas que Amnistía Internacional tilda de «ilegales». Hace 6 años, en 2020 se han registrado 9.714 llegadas por océano, lejos de los números de 2015 y 2016; en lo que va de año, 3.653, 1.424 de ellas a Lesbos. Todo ello a pesar de que las condiciones de vida en Turquía están en naciente pauperización a causa de los vaivenes políticos y económicos de la nación.

Emmanouil Chatzichalkias, un letrado local que se consagra a llevar casos de refugio menciona: «Los solicitantes de refugio sólo tienen derecho a salir del centro de Mavrovouni una vez por semana». «La principal dificultad es que pasan largos tiempos aquí en las islas esperando la resolución de su demanda. Cuando esta llega, en muchos casos, para sea positiva o negativa, estas personas ya han escapado a otro lugar, a piso continental o inclusive a otra nación», informa.

Con estas causas, Fransico abogó ante los leales por reconocer la dignidad de todo humano y por abrirse a Dios: «El sueño puede traducirse en un viaje periódico, compuesto de pasos concretos del conflicto a la comunión, del odio al amor, si estas dos cosas pueden ocurrir. Un viaje paciente, que diariamente nos lleva a la tierra que Dios nos preparó. La tierra donde, si la gente interroga ‘¿Quién eres?’, puedas contestar fácilmente: ‘Soy tu hermano’. Añadió: ‘Soy tu hermana'».

Como relata Silvyne, la paradoja es que Grecia sí permite dejar la isla, en una fortuna de determinación orientada a aliviar la presión demográfica. Como relata Silvyne, la paradoja es una activista local. De hecho, en el campamento que cuando quedan 2.200 de las doce mil que se habían quedado sin techo, ha visitado ayer el Papa cuando se quemó Moria. La causa, estima Silvyne, es que «nadie quiere terminar atrapado en la nueva prisión que prepara Grecia en Lesbos. Muchos están pretendiendo salir de aquí antes de que sea demasiado tarde».

«Creemos que es relevante que las personas tengan un buen acomodo, un mejor sitio para dormir y que estén seguros. Nuestra inquietud tiene que ver con el desarrollo de sitios aislados, que mantengan distancias entre los recién llegados y la comunidad local. No favorecen la integración, sino el aislamiento», opina Spiliopolou, de Cáritas, quien destaca el daño psicológico para la población solicitante de refugio, en muchos casos gente escape del miedo del guerra, sigue padeciendo en las mismas puertas de Europa.

Fuente: El Mundo

Sentiment score: SLIGHTLY NEGATIVE

Countries: Turkey, Argentina

Cities: Campana

La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>El Papa reza ante los restos del «naufragio de la civilización»
>>>>>El Papa Francisco llega a Chipre para acercarse al drama migratorio – December 02, 2021 (El Mundo)
>>>>>El Papa se lleva de vuelta a Roma a 50 inmigrantes en Chipre – December 03, 2021 (EntretenimientoBit)
>>>>>>>>>Detienen a un hombre con un cuchillo a la entrada de la misa del Papa Francisco en Chipre – December 03, 2021 (EntretenimientoBit)
>>>>>Un religioso ortodoxo, al Papa Francisco: «Eres un hereje» – December 04, 2021 (EntretenimientoBit)

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