Judicializar la política

Por: SentiLecto

La línea que separa el idealismo de la demagogia resulta tan tenue que algunos la atraviesan sin darse cuenta. Otros, por el contrario, practican el contrabando fronterizo confiados en que los ciudadanos no se darán cuenta de sus logros. En política cualquier fundamentalismo tendría que hacer saltar todas las alarmas. Ahora Madrid, que no es consciente de esta realidad estadística, gobierna en el Ayuntamiento de nuestra ciudad gracias al voto de confianza del PSOE. Nuestro resultado electoral y nuestra responsabilidad democrática nos han hecho darle una ocasión a ese cambio progresista pedido por una mayoría no suficiente de madrileños. Creen con arrogancia que su derecho a gobernar viene determinado por la “verdad” que ellos propugnan y no por las urnas. Están persuadidos de que el resto de fuerzas políticas, incluida aquella que necesitan hasta para ir al baño, somos enemigos a erradicar. Piensan que cumplen el papel de guardias de las esencias populares, por lo que no necesitan pasar por la molesto diligencia de escuchar a los demás.

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