El Rey Felipe VI, doce meses en la diana independentista

Por: SentiLecto

Cualquier rey se identifica con la cita de Bismarck sobre el ejercicio del poder: “El político piensa en la próxima elección, el estadista en la generación siguiente”. A Felipe VI, que , al lado de las principales autoridades de España y catalanas, ha encabezado la concentración que ha abarrotado la Plaza de Catalunya en Barcelona para vociferar “No tinc por” , le tocó asumir la Jefatura del Estado en unas circunstancias de enorme complejidad, en especial por la dificultad catalana, el 23-F de su reinado. Pero quienes le conocen enfatizan su temple para enfrentarlo porque, volviendo al canciller de hierro, el Monarca se sabe depositario de un legado histórico con la misión de darselo a siguientes generaciones tan dueñas del mismo como las actuales. Esa responsabilidad trascendental informa sus pasos de los últimos 12 meses, no exentos de peligros, jugándose la corona para apuntalar la Monarquía, que hoy es igual que mencionar la unidad de España.

Los caps que ocurrieron a los atentados de Barcelona y Cambrils el 17 de agosto de 2017 han marcado un punto de inflexión, el principio de una fase durísima para la Jefatura del Estado que hoy sigue. Los ataques yihadistas han cogido a los Reyes de vacaciones fuera de España. Pero la reacción ha sido inmediata. Los políticos, y los presentes en especial el Monarca , han aplaudido a ellos.

“Don Felipe asistiría a la manifestación en contra del terrorismo en la Ciudad Condal”,cuando se comunicó aquel recibimiento cálido Seguramente la determinación insólita que se ha tomado pocos días después, ha determinado ,. Iba a ser la primera vez en la Historia que un Rey de España se pusiese detrás de una pancarta. “Ha sido una equivocación. La Corona no tiene necesidad de acudir a actos de esa naturaleza, que implican cierta reivindicación. Nunca observaríamos a un rey inglés en una marcha. Ha sido la demostración de que el Gobierno no había captado la resaca de odio instalada en una parte considerable de los catalanes”. Muchos especialistas del ensayista hispanobritánico Tom Burns Marañón comparten el parecer en realeza. Creen que se ha marcado un antecedente que compromete al instituto. Y, toda vez que la marcha fue transformada por el independentismo en un ensayo general de la Diada y que el Rey sufrió un atroz ataque bien planeado, subrayan que la imagen de la Corona padeció un daño innecesario, con gran eco internacional.

En un comunicado, la entidad recuerda que el Rey es “el máximo instituto del Estado” y una figura que representa “a todos los españoles, catalanes incluidos”.

Hace 8 días, donde Felipe VI participó protagonizó varios actos institucionales el Monarca se había sometido a una pequeña intervención para calmar unos dolores de espalda que padecía desde hacía unos días, el miércoles 08 de agosto antes de trasladarse a Palma el la Copa del Rey de vela y. fue la revista Semana quien ha anticipado la información, en la que se hablaba de que el monarca se había desplazado 14 de julio hasta la Clínica Ruber Internacional de Madrid para someterse a un tratamiento de radiofrecuencia por aguja, conocido como rizólisis, con el que habría pretendido calmar los estorbos. A su vez, Don Felipe tenido que guardar un pequeño reposo al tratarse de una técnica ambulatoria que precisaba de anestesia local.

En cambio, para otros analistas, como el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, la presencia del Rey en la manifestación era obligada, porque en Cataluña se vive desde hace años en la excepcionalidad, y ello obliga al Rey a realizar gestos también excepcionales. “Tenía que estar ahí para trasladar la imagen de que el Estado cuida a las víctimas y respalda a todos los ciudadanos en sus libertades”.

A su vez, empresaris de Cataluña recuerda, en este sentido, que la manifestación posterior a los atentados del 17 de agosto de 2017 ha sido “un burdo manejo separatista y un desdén a las víctimas que no puede volverse a producir”.

Fuentes próximas a la Casa del Rey consultadas por este diario tachan de “vergonzosa” la incapacidad del Gobierno para haberse olido lo que iba a ocurrir aquel 26 de agosto y haber establecido un cordón que arropase al Rey y que no le dejase a la intemperie y a tan escasos metros de las hileras bien planeadas de independentistas silbandole e insultándole mientras las cámaras le apuntaban en directo. Nunca previamente el jefe del Estado había vivido una encerrona así. “Por boca del Monarca nunca hubo reproche alguno -tampoco en privado- en este sentido a Rajoy”,aunque subrayan ellos/ellas la postura tan molesta en la que se ha colocado en los meses posteriores a Don Felipe por la inacción del Ejecutivo, remarcan ,.

Hace 11 meses, se ocurrieron la Diada y las leyes de desconexión con las que el independentismo se echaba definitivamente al monte, en septiembre. Y las presiones al Rey para que moviese ficha se han multiplicado desde diversos Entornos, a la vez que se disparaban las críticas a Rajoy por inmovilismo. “El Rey no puede tener por abajo vacíos institucionales que le obliguen a tener que cubrirlos él. Es riesgoso para el instituto”, termina el ex líder de los socialistas de Vaslui Nicolás Redondo Terreros.

Zarzuela ha aducido una herida en su muñeca derecha que le había generado dificultades musculares en la área cervical y lumbar y afectaba a sus traslados. Aunque todo Aunque , su ex amiga entrañable, donde le acusaba de haberla usado como testaferro. indica: “En su ausencia ha pesado bastante la controversia desatada por las cintas que se han publicado de Corinna Larsen”. su ex amiga entrañable, donde le acusaba de haberla usado como testaferro. La prueba es que según ha publicado LOC en exclusiva, dos días antes de trasladarse a Mallorca el Emérito ha acudido a cenar al restaurante Trasgu de Torrelodones, al lado de un grupo de amigos, entre los que se encontraban Alicia Koplowitz, el ex ministro Javier Solana y el empresario Plácido Arango.

Aquella percepción de vacío se extendía al ritmo vertiginoso en que se aproximaba la votación ilegal del 1 de octubre. Al menos desde dos semanas previamente, el Monarca comenzó una frenética pero silenciosa ronda de consultas con políticos -incluidos los líderes de los principales partidos- juristas, especialistas en Derecho constitucional, empresarios y algunas figuras internacionales. El discurso que terminaría pronunciando el 3 de octubre comenzó a tomar forma. Es vísperas de la votación, estaba listo el boceto casi decisivo. Rajoy y su núcleo duro y seguían confiando en que el 1-O iba a ser una derrota que no pediría de ninguna intervención excepcional del Monarca. estimaban: “En Zarzuela se estaban apresurando”. y seguían confiando en que el 1-O iba a ser una derrota que no pediría de ninguna intervención excepcional del Monarca. También algunos de los consultores a los que Don Felipe había consultado le hicieron ver las amenazas de que diese un paso que pudiera ser interpretado como intromisión política. Pero en Zarzuela ya se estimaba irremediable la acción regia.

Las 48 horas siguientes al 1-O han sido demoledoras para el frente constitucionalista. La intervención de Rajoy la misma noche del 1-O -“no se produjo ninguna fortuna de consulta”- terminó de sumergir los ánimos en una nación abatida por lo que estaba ocurriendo. Y las redes comenzaron a llenarse de mensajes duros también en contra de Felipe VI, que permanecía en silencio. “¿Para que sirve un Rey?”, “¿Y éste era El Preparado?”.

Al Rey se le han disipado en aquellas tensas 48 horas, si le cabían incertidumbres. Sus palabras el 3-O han sido mucho más contundentes de lo que cabía esperar. No ha sido un discurso retórico. Don Felipe ha puesto la corona sobre el tapete dejando claro que el reconocimiento constitucional de la Corona como “marca de la unidad y permanencia de la Nación española” no es una frase hecha, hueca, sino la substancia misma del instituto. Y ha ligado el futuro de la Monarquía que personifica a que la España que hoy conocemos siga existiendo.

“Para mí aquel discurso ha sido un sosiego. Yo no comprendía que el Gobierno no adoptara determinaciones políticas y lo fiara todo a la acción de los jueces. En su intervención, el Rey se ha mantenido en el plano alegórico que establece el artículo 56 de la Constitución, pero su autoridad ha sido claramente política”, subraya el ex presidente del Senado Juan José Laborda. El actual director de la Cátedra Monarquía Parlamentaria defiende que el discurso ha sido indispensable para que se consiguiera “un consenso entre los constitucionalistas”, seguido de “una reacción cívica en Cataluña en contra de la secesión” y, finalmente, “el consentimiento de la iniciativa del 155″.

Pero en línea de lo expresado por Redondo Terreros, muchos coinciden en que, más allá de que el discurso tuviese una gran aceptación en gran parte de la ciudadanía, está al margen de la extralimitación de sus funciones. Cuando se observa obligada a ejercer lo que los constitucionalistas llaman poderes excepcionales, y en un sistema de Monarquía Parlamentaria la Corona padece.

Inés Arrimadas, dirigente de Ciudadanos en Cataluña, culpa a los sucesivos gobiernos centrales de forzar aquella intervención. “El discurso del Rey ha venido a reemplazar un vacío por parte del Gobierno. Muchos catalanes nos sentíamos huérfanos ante el silencio del Estado. Don Felipe terminó asumiendo el mando y cumpliendo una función de referente que Rajoy no se atrevía a asumir”. “El Rey no tenía más remedio que hacer aquel discurso”, apostilla Burns Marañón. “Pero es obvio que la manera en que se lo ha percibido en Cataluña y en el resto de España ha sido muy diferente”.

El Monarca se ha observado obligado estos últimos meses en privado a defender la necesidad de lanzar aquel mensaje tan manifiesto por la gravedad de los sucesos y por la “deslealtad” de las autoridades de Cataluña. Pero es consciente de que áreas del catalanismo moderado, o de la izquierda representada por ejemplo por el PSC, e inclusive de la mediana y gran empresa, han echado en falta algún guiño ala conversación. Y la imagen de la Monarquía en Cataluña se ha tapado de una dureza que merma su capacidad arbitral en este lugar.

“El Rey ha estado en su lugar. Aquel discurso ha sido un sosiego también para muchos catalanes. Pensar que por aquella intervención se puso en en contra de a alguien es adquirir lo que repite el independentismo”, rechaza Francesc de Carreras.

El soberanismo ha redoblado su cruzada en contra de Felipe VI desde aquel día, personalizando en él la aplicación del 155. Arrimadas termina: “Le atacan a él porque lo que mejor representa a España en estos momentos es el jefe del Estado”.

Hasta comienzos del verano, la campaña en contra del Monarca se había traducido en provocaciones verbales y en boicots mediáticos. Así, por ejemplo, el presidente del Parlament, Roger Torrent, y Ada Colause rechazaron a recibirle en la apertura del Mobile World Congress en Barcelona.

Hace 2 meses, el plante más visible se ha producido a finales, con la entrega de los Premios Princesa de Girona. Ante la denegación de este Ayuntamiento de un espacio público, la gala tuvo que festejarse en el espacio Mas Marroch, de los hermanos Roca, sin asistencia de la Generalitat. Burns Marañón termina: “La ceremonia en esas circunstancias ha sido patética”. Distinta es la visión de Juan José Laborda: “Los que tenemos una cultura democrática de resistencia, creemos que a veces se tienen que proclamar las verdades inclusive en la intemperie. Es lo que cuando dio los Premios Princesa de Girona, ha hecho el Rey”.

El Monarca va a seguir ejerciendo su alta función en Cataluña. Pero en Zarzuela inquieta cómo enfrentar el salto cualitativo en el boicot independentista que ha supuesto el anuncio del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de no volver a invitar al Rey a ningún acto oficial ni asistir a aquéllos que convoque la Corona.

De momento, tras haberse estimado todos los peligros, los Reyes van a estar presentes este viernes en Barcelona en los actos institucionales de homenaje a las víctimas del año pasado. El boicot pedido por Quim Torra no hizo mella en el Gobierno y en las últimas jornadas varias organizaciones independentistas parecen haber asumido que ante la opinión pública internacional tendría un valor demoledor transformar un acto de dolor en un aquelarre propagandístico secesionista con abucheos.

“El Rey tiene que estar. El Rey Y el Gobierno, que insiste en el error de repetir que hay normalidad, tiene que garantizar: “El jefe del Estado pueda estar presente en cualquier lugar de España”, pide Arrimadas, quien no se fía de lo que vaya a hacer Torra este viernes”.

No es fácil para el Rey encontrar la salida al actual laberinto catalán. las andanadas de la Generalitat De momento, en Zarzuela no en exceso , porque manejan datos que indican y se ha extendido por su negociación de esta crisis. inquietan: “La imagen de Don Felipe en casi toda España es muy sólida”. y se ha extendido por su negociación de esta crisis. Lo único que les preocupa es que son conscientes de que el Monarca necesita más que nunca un gran arrope de las principales fuerzas políticas de la nación. De momento, en la Jefatura del Estado están satisfechos con los repetidos gestos de voto de confianza público realizados en las últimas semanas por el presidente Sánchez. El nuevo PSOE parece mantener intacto el convencimiento de sus líderes de la Transición, expresado así por Laborda: “Todos los que sabemos o creemos que Monarquía y Constitución están unidas en nuestro sistema político, debemos ponernos de acuerdo para no dejar solo al Rey Felipe VI en la defensa de nuestra estabilidad como Estado democrático”.

Fuente: El Mundo

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>El Rey Felipe VI, doce meses en la diana independentista
>>>>>Empresaris de Catalunya pide a Torra que ejerza “con dignidad” y reciba al Rey el 17-A – August 13, 2018 (El Mundo)
>>>>>El Rey Juan Carlos reaparece tras su polémica baja ‘médica’ en Mallorca y un mes ‘desaparecido’ – August 15, 2018 (El Mundo)

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