Este año, sí, la ‘última’ Diada

Por: SentiLecto

“El destino lo transformaría en crítico de Diadas”, previno lo a este cronista de. Ya son muchas consecutivas, de forma que me enfrío y comparto el impedimento de los militantes para mantener la prosa en una temperatura de excepcionalidad, la que se correspondería con el brumario de nuestras vidas.

Ahí, dos siglos después de la guerra, escritores regionalistas han redactado narrativas sobre el cambio en el destino de su nación. La contribución más sustancial al mito la ha hecho Salvador Sanpere i Miquel , un periodista y político con extensos gustos culturales y extensa experiencia. Se le recuerda sobre todo por su monumental trabajo Fin del país de Cataluñade Cataluña , que se concentraba en los detalles del asedio de Barcelona de 1714. Escritores subsiguientes de menor consideración elaboraron una narrativa bastante más incorrecta, y que hoy se repite hasta la saciedad. Según estos, el Estado de España, inspirado por una ideología autoritaria, ha atacado al pueblo de Cataluña. Toda Cataluña se ha rebelado para defender su constitución. El poder militar, sin brindar otra salida, ha aplastado a los catalanes, eliminaron sus leyes democráticas, ha impuesto un régimen de miedo y ha dejado Cataluña en una miseria económica. Se ha prohibido hablar o escribir en catalán.

El amontonamiento de Diadas, cada una de ellas aspirante a ser la histórica legendario monolitismo coreano de los happenings independentistas. fetén, El amontonamiento de Diadas cada una de ellas aspirante a ser la histórica legendario monolitismo coreano de los happenings independentistas fetén es estimado en una pequeña disfunción cromática que este miércoles ha afectado al ya legendario monolitismo coreano de los happenings independentistas. Había personas que, habiendo pagado la camiseta de convocatorias anteriores, prefirió amortizarla antes que volver a invertir en la de este año. De forma que, moteando el verde casi legionario -un verde cítrico como de camiseta suplente del Barsa- que era reglamentario en esta edición del 19, aparecían luces amarillas y rojas que rememoraban Diadas pretéritas que, como la de este miércoles, han creído que iban a ser la última de la nación cautiva de España antes de su emancipación. Tantas Diadas decisivas hay que ya existen camisetas vintage, como en el fútbol. Más benévolo ha sido el tiempo. No sólo no llovió sino que, en un día soleado, ha soplado un viento perfecto para mantener las banderas enhiestas, lo cual ha de complacer a aquellas personas cuya vínculo con el sentido de pertenencia se sintetiza en aquella frase pronunciada por las esposas del destacamento de Fort Apache que veían perderse en la polvareda a sus conyuge a caballo: «Sólo observo las banderas». Observar sólo las banderas y su pringue emocional y de terruño, no la ley, no a las personas nacidas libres e iguales.

A mediodía, antes de que las calles fueran saturadas que irradian de la plaza de España conformando una rueda de bicicleta, los excursionistas de la independencia se encaramaban al mirador que hay en lo alto del centro comercial en que han transformado la vieja plaza de toros de Las Arenas. A la sombra del viejo coso desventrado, la de las 17.14 parecía una hora taurina rezagada. De una rejilla del metro aparecía una vaharada de aire caliente y una chica que llevaba la estelada anudada a la cintura ha hecho reír a los demás dejando que se le levantase como a Marilyn. Menuda fantasía erótica nacionalista: la estelada como vendedor de pollos con tremendo tajo en la cadera del tango. A veces petardeaba alguna Harley abanderada de los motards independentistas que habían salido en caravana de Vic. Después , con la afluencia de gente , se les ha hecho imposible circular y han dejado que la muchedumbre sobre la pata de cabra absorbiese sus motos recostadas. Es curioso cómo, a un lado y otro del Ebro, van apareciendo cuadrillas émulas de los Bikers For Trump que cada año atronan Washington en el Rolling Thunder y que escoltan en las autopistas los cortejos fúnebres de los militares fallecidos en pelea que regresan así a casa. Como periscopios, de la muchedumbre también aparecían «castellets».

Durante la mañana, el president de la Generalitat, Quim Torra; el vicepresident, Pere Aragonès; varios consellers del Govern y una alta y alimentada actuación de ERC y Junts per Catalunya asistieron a un acto en el que se denunció una supuesta falta de libertades en España y que se ha convertido en un alegato en favor de los políticos catalanes presos. La alcaldesa, Ada Colau, y representantes de Podemos han apoyado el acto. Aquí les vamos a ir contando lo que ocurra durante la manifestación.

Nosotros no lo vamos a hacer, si los dirigentes os fallan

Mafalda Decía: “Lo malo de llevar las orejas siempre pegadas es que uno termina oyendo lo que hablan los demás”. Durante los almuerzos rápidos, de bocadillo y tercio, en las tabernas cercanas a la plaza, los militantes hablaban de sus cosas y algunas eran reveladoras de una mentalidad. Por ejemplo, y para avalar la creencia de que la inseguridad de Barcelona es un invento conspirativo del pérfido Estado, todos intercambiaban narraciones de las brutales experiencias navajeras por las que han pasado la única vez que se han animado a pisar Madrid, una ciudad «mucho más insegura que Barcelona». ¡Mordor! y eso que a los peones de brega como Rufián los transforma en ídolos del rock.

A observar qué camiseta sacan el año próximo, que va a ser, como en esta edición, el de la última Diada como españoles obligados a serlo. Se mencionaría que el independentismo, perdida la confianza en sus representantes, queda tan sólo en espera de un ser providencial, en caso de que el Barcelona también haya cultivado un fatalismo de «Este año sí» hasta que lo ha rescatado Cruyff. A quién puede extrañar que soliciten a Messi que vaya a la Diada.

Toda esta versión, y también el concepto de una rebelión popular, es incorrecta. “Los catalanes no estaban, bajo ningún concepto, en favor de la rebelión en contra de su rey Felipe V. Aún así existía la semilla de la inconformidad”, Hace 314 años, demostraba La dinámica resistencia de Barcelona a los ataques de la marina inglesa. El compromiso de Cataluña por la causa de los ingleses compró mayor relieve con un acuerdo que ha habido en Génova en junio de 1705 entre un pequeño grupo de catalanes descontentos y agentes de la corona inglesa. A cambio del voto de confianza de los catalanes a Carlos III, el candidato austriaco a la corona de España, los ingleses les darían con hombres y armas, y cuidarían los fueros de Cataluña.

Fuente: El Mundo

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
>Este año, sí, la ‘última’ Diada
>>>>>Diada: así se fabricó el mito catalán – September 11, 2019 (El Mundo)
>>>>>La Diada 2019, en directo – September 11, 2019 (El Mundo)

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