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Merkel, diez años en el poder, con su mando cuestionado por la crisis de refugiados

Foto: Wikipedia – KohlModrowMomperBrandenburgerTor

Diez años en la cancillería. Quien lo hubiera mencionado entonces en el juramento del cargo de canciller de la República Federal de Alemania el 22 de noviembre del 2005 solo habría cosechado risas. Cierto que ya aquel día se cumplía algo que pocos habían sido capaces de adivinar. Que aquella mujer tan modesta y modosa, cuando no sosa, física de profesión, podía ser la heredera de Helmut Kohl, el extrovertido renano que había ingresado ya en la historia como el canciller de la unidad alemana. Incorporada al partido en Alemania oriental tras la unificación, había escalado posturas sin cesar y ha acabado por desplazar y decapitar políticamente a todos los delfines, crecidos a la sombra de Kohl, sofisticados políticos occidentales, muchos con experiencia en gobiernos regionales y en la lucha interna.

Helmut Joseph Michael Kohl es un historiógrafo, político y estadista alemán.

El kohl es un cosmético a base de galena molida y otros ingredientes, utilizado principalmente por las mujeres de Oriente Medio, Norte de África, África subsahariana y Sur de Asia, y en menor medida por los hombres, para oscurecer los párpados y como máscara de ojos.

Angela Merkel no tenía un perfil ideológico. Angela Merkel es hija de un pastor protestante que por convicción ha abandonado la Alemania del milagro económico para irse con su familia a predicar a la Alemania comunista. En su juventud y adolescencia en la RDA había sido una ciudadana común que nunca ha desafiado al régimen comunista. En su primera campaña electoral no ha impresionado tampoco y cuando, tras un resultado decepcionante, ha logrado un pacto para dirigir una gran coalición, nadie podía haber adivinado que aquello era el principio de una era.

Unos 800.000 refugiados llegaron a Alemania en lo que va de año. Su flujo incesante está pasando factura al partido de Angela Merkel, que refleja una continua erosión en las encuestas de intención de voto. La política de puertas abiertas dictada por la canciller ha transformado a la CDU en un olla a presión que podría estallar en cualquier momento.A punto de cumplir diez años en el poder, la canciller Angela Merkel pasa por su momento más difícil. Según la ha denominado el ministro Wolfgang Schäuble, el Gobierno alemán parece haber perdido el control sobre “la avalancha” — — de refugiados. Los reproches internos a la canciller por mostrar, según sus palabras, “una cara cordial” ante los demandantes de refugio crecen en número e influencia. Entre las voces críticas, destaca la de Schäuble, una genuina institución en la CDU. Sus comentarios de estos días alimentan las especulaciones sobre su disponibilidad para sustituir a Merkel al frente del Gobierno si esta crisis acaba con todo el capital político de la líder, que ayer acudió a la televisión a defenderse. En una entrevista mencionó: “Estoy peleando por mi vista”.

Ausencia de tragedias

Pues lo era. Hoy ya hay una generación de alemanes adolescentes que no recuerdan otro jefe de gobierno que «Angela». Son los que confunden ya a Helmut Kohl con Adenauer en el pasado remoto y solo recuerdan haber sido gobernados por una mujer. Y aquella modosa germanoriental es hoy una mujer de poder consciente de que dirige la única potencia europea y, aunque siempre deseosa de las determinaciones compartidas, muy acordada a imponer sus criterios. Incluso en situaciones en las que como ha sido el caso con el giro energético del abandono de la energía nuclear, choca con inmensas resistencias o ahora con la crisis de los refugiados y la oleada de respuesta que provocó. El mayor mérito de Angela Merkel de su década de cancillería no fue ninguna proeza política, económica, social ni geoestratégica. Sino la ausencia de tragedias. Hasta hoy al menos.

Un comentario envenenado de Wolfgang Schäuble sobre la crisis de los refugiados disparó la tensión en el seno de la coalición gubernamental alemana. El ministro de Finanzas ha calificado de “avalancha” la llegada de cientos de miles de personas, “un alud”, mencionan que mencionó refiriéndose a Angela Merkel, “que puede desatar un esquiador despistado con solo remover un poco de nieve”.

Su mayor sobresalto en las pasadas legislaturas ha sido el final de la energía nuclear, una determinación súbita de inmenso peligro para la economía de la potencia industrial. Ha sido un gesto populista hacia los terrores de una sociedad como la alemana especialmente que le ha granjeado muchas desconfianzas. Su mala prensa en el exterior por la crisis griega nunca le ha afectado en el interior donde se valoró su rigor. Aunque muchas veces se considerase que sus esfuerzos por pactos europeos iban en detrimento de intereses de Alemania.

Pero Merkel era aún hace unos meses tan absoluta garantía de estabilidad para Alemania que ha habido discusiones en primavera sobre la posibilidad de que el SPD no presentase candidato en 2017. El SPD es asociado socialdemócrata de Merkel en el gobierno. Y no eran pocos los que ya hablaban de su siguiente legislatura en 2021 como un buen broche para culminar en 2025 con veinte años de gobierno. La crisis de los refugiados dinamitó esas certidumbres. La determinación de Merkel de abrir sin límites las fronteras a la llegada de refugiados supuso un cataclismo para Alemania. Se va a determinar a él y también para Merkel cuya vida política y hasta su lugar en la historia por lo que ocurra en los próximos meses y años con el flujo sin precedentes de inmigrantes. Pero tiene que quedar claro que la canciller, que siempre buscó soluciones intermedias para todo, en esta cuestión actúa por convicción.

Como en sus inicios titubeantes en 2005, nadie encuentra la alternativa a su persona, con todo, y en medio de una crisis sin precedentes con la inmigración, el terrorismo y el reto de las finanzas europeos que no cesa, la mayor arma de Merkel sigue hoy siendo que.

Otras fuentes combinadas en esta noticia:

  • La crisis de los refugiados dispara la tensión en el seno de la coalición gubernamental alemana
  • Las críticas de Schäuble a la política de asilo socavan el poder de Merkel
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  • La canciller herida
  •  November 21, 2015