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Oprah… ¿for president?

Por: SentiLecto

Foto: Wikipedia – Donald Trump star Hollywood Walk of Fame

El momento estaba diseñado para pasar a los anales de Hollywood. Al fin y al cabo, eran los Globos de Oro de la alfombra roja más negra y reivindicativa, el año del renacimiento del movimiento feminista, el mismo en el que un misógino declarado ha llegado a la presidencia de Estados Unidos. Y Oprah Winfrey, la mujer más influyente de Estados Unidos desde hace más de tres decenios, no desilusionó. Es más, su apasionado discurso puede calificarse de histórico sin exagerar demasiado. Ha arrancado las lágrimas de las presentes, como Meryl Streep y Laura Dern, pero también las de todo aquel que la observó desde el sillón de casa. En apenas nueve minutos, ha demostrado lo que por otra parte lleva demostrando toda su vida: que es elocuente, inteligente, carismática, honesta, magnética y… política, muy política.

El discurso que la presentadora, actriz y multimillonaria Oprah Winfrey ha dado al recoger el Globo de Oro Cecil B. DeMille por toda su carrera prendió una mecha insospechada: la de su probable ingreso en la carrera electoral, con vistas a una candidatura por el Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos. Si hay alguien que puede desbancar, tendría sentido en la lógica televisiva en que se instaló el presente político de la nación: a una ‘celebrity’ es otra ‘celebrity’.

Hace 1 mes, el dato resultaba un poco paradójico : ¿ cómo era probable que la mujer que se designaba a la más admirada de su nación consistentemente y desde hace 16 años, Estados Unidos, no haya conseguido rentabilizar toda esa popularidad para erigir se presidenta, el jueves 28 de diciembre? Hillary Clinton aún tenía que estar interrogandose por la causa de este misterio… Este año, el sondeo anual de Gallup volvía a colocarla en lo más alto, superando a la casi perfecta Michelle Obama.

Su intervención sobre el escenario de los Globos de Oro el pasado domingo, ha resucitado un viejo chisme: su propósito de aspirar, algún día, a la Casa Blanca. En el pasado, la presentadora jugó al despiste sobre el asunto. “Vaya a presentarse”, ha rechazado él/ella A veces, categóricamente. De hecho, lo ha hecho por última vez hace apenas dos meses en una entrevista con su mejor amiga, Gayle King. Otras, en cambio, dejó la puerta abierta o, al menos, entreabierta. Pero ahora la idea ha comprado otra dimensión. La idea es la suposición remota. Mientras medios Mientras con CNN “estimando seriamente” la posibilidad desde hace varios meses, la propia King ha defendido que Oprah está en su derecho de modificar de parecer y ha informado que a la presentadora “le conspira la idea”. publicaban: “Oprah está”. “estimando seriamente” la posibilidad desde hace varios meses, la propia King defendió que Oprah está en su derecho de modificar de parecer y ha informado que a la presentadora “le conspira la idea”. Y mientras, de momento, la propia interesada no se pronunció públicamente, su compañero sentimental desde hace más de 30 años, el empresario Stedman Graham, le contaba al LA Times: “Va a depender de la gente… Indudablemente, ella lo haría”. Mientras algunas estrellas ya están respaldando su hipotética candidatura, por eso, la prensa de Americade America lleva 48 horas especulando sobre la idea, con sus defensores y sus detractores igualmente enfervorizados. De hecho, Meryl Streep la animó públicamente a presentarse en 2020.

Su forma de comunicar y el poder de su mensaje hicieron que muchos observen en Oprah una probable candidata en la carrera hacia la Casa Blanca. Según aseguraron dos amigos de la presentadora a lal medio estadounidense CNN, de hecho ella misma estaría “pensando firmemente” en postularse como candidata a la Presidencia de Estados Unidos. Durante su intervención, especialmente en las redes sociales, muchos usuarios ya proponían su campaña con la etiqueta #Oprah2020 en Twitter. Si se lo solicitan, de transformarse en candidata, lo haría por el Partido Demócrata y la determinación final “depende de la gente”, según Stedman Graham, pareja de Winfrey a Los Angeles Times que ha matizado que “ella indudablemente lo haría”.

Sin embargo, la idea despierta muchas desconfianzas y unas cuantas incertidumbres. La fundamental es que Winfrey no tiene experiencia política. Pero es, si algo demostró Donald Trump que ese, obviamente, no es un pedido indispensable para ocupar la oficina más relevante del planeta. A su favor, un suceso indiscutible: Winfrey es una mujer maravillosa que representa como nadie el ideal del sueño de America, el compromiso de que el trabajo y el esfuerzo siempre tienen compensación.

Donald John Trump es un político, empresario y personalidad televisiva estadounidense.

Ha nacido y ha crecido en una ambiente de extrema pobreza, cuando era una nena, padeció abusos sexuales y se ha quedado embarazada siendo una adolescente, aunque ha perdido al bebé que esperaba. Y a pesar de todo, consiguió estudiar , se convirtió en periodista y durante 25 años ha presentado el programa más famoso de la televisión de America: The Oprah Winfrey Show. Por el sendero, se convirtió en la mentor de cabecera de América, en la dueña de un imperio con productora y revista propias, en una de las mujeres más ricas del planeta , pero también en una comprometida filántropa que donó cientos de millones de dólares a diferentes causas benéficas.

Adicionalmente, Oprah tiene una ventaja fundamental: contó todas y cada una de sus debilidades, todos y cada uno de sus pecados. Y eso tiene un valor incalculable para un candidato. Mientras se consagraba a confesar a las estrellas en el sillón de su programa, de hecho también construía su marca desnudando su propia alma frente a su multitudinaria audiencia: habló de su adicción a las drogas, de su vínculo con un hombre casado, de su tentativa de suicidio en los 80, de su persistente batalla con la báscula… De todo habló y de todo se redimió. Oprah siempre se demostró vulnerable y esa es, exactamente, una de sus grandes fortalezas.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

La lista masculina está encabezada por Barack Obama, toda una desilusión para Donald Trump que figura en segundo lugar. Donald Trump es el actual presidente de los Estados Unidos. Y justo detrás, dos hombres religiosos: el papa Francisco y el reverendo Billy Graham. En realidad, la lista se distribuye entre curas, políticos y millonarios: incluye al Dalai Lama y los supermillonarios Elon Musk, Bill Gates y Jeff Bezos.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

La posibilidad, por excéntrica que pueda parecer, no es tan loca. De hecho, Stedman Graham, su pareja desde hace tres decenios, se manifestó totalmente a favor de la idea. ‘Está en manos de la gente. Yo creo que ella absolutamente lo haría’, ha declarado en un primer momento de emoción. Inmediatamente Twitter ha puesto en circulación la etiqueta ‘Oprah2020′ que se transformó inmediatamente en ‘trending topic’. De nada ha servido que la presentadora rechazara tener ninguna estrategia para ingresar en política. La bola de nieve ya había comenzado a rodar.

Lawrence Harvey Zeiger, conocido como Larry King, es un periodista y escritor de Estados Unidos que se ha hecho internacionalmente conocido entre 1985 y 2010 con su programa nocturno de entrevistas Larry King Live, emitido por la cadena televisiva CNN.

Su intervención sobre el escenario de los Globos de Oro el pasado domingo, ha resucitado un viejo chisme: su propósito de aspirar, algún día, a la Casa Blanca. En el pasado, la presentadora jugó al despiste sobre el asunto. “Vaya a presentarse”, ha rechazado él/ella A veces, categóricamente. De hecho, lo ha hecho por última vez hace apenas dos meses en una entrevista con su mejor amiga, Gayle King. Otras, en cambio, dejó la puerta abierta o, al menos, entreabierta. Pero ahora la idea ha comprado otra dimensión. La idea es la suposición remota. Mientras medios Mientras con CNN “estimando seriamente” la posibilidad desde hace varios meses, la propia King ha defendido que Oprah está en su derecho de modificar de parecer y ha informado que a la presentadora “le conspira la idea”. publicaban: “Oprah está”. “estimando seriamente” la posibilidad desde hace varios meses, la propia King defendió que Oprah está en su derecho de modificar de parecer y ha informado que a la presentadora “le conspira la idea”. Y mientras, de momento, la propia interesada no se pronunció públicamente, su compañero sentimental desde hace más de 30 años, el empresario Stedman Graham, le contaba al LA Times: “Va a depender de la gente… Indudablemente, ella lo haría”. Mientras algunas estrellas ya están respaldando su hipotética candidatura, por eso, la prensa de Americade America lleva 48 horas especulando sobre la idea, con sus defensores y sus detractores igualmente enfervorizados. De hecho, Meryl Streep la animó públicamente a presentarse en 2020.

Sin embargo, la idea despierta muchas desconfianzas y unas cuantas incertidumbres. La fundamental es que Winfrey no tiene experiencia política. Pero es, si algo demostró Donald Trump que ese, obviamente, no es un pedido indispensable para ocupar la oficina más relevante del planeta. A su favor, un suceso indiscutible: Winfrey es una mujer maravillosa que representa como nadie el ideal del sueño de America, el compromiso de que el trabajo y el esfuerzo siempre tienen compensación.

Ha nacido y ha crecido en una ambiente de extrema pobreza, cuando era una nena, padeció abusos sexuales y se ha quedado embarazada siendo una adolescente, aunque ha perdido al bebé que esperaba. Y a pesar de todo, consiguió estudiar , se convirtió en periodista y durante 25 años ha presentado el programa más famoso de la televisión de America: The Oprah Winfrey Show. Por el sendero, se convirtió en la mentor de cabecera de América, en la dueña de un imperio con productora y revista propias, en una de las mujeres más ricas del planeta , pero también en una comprometida filántropa que donó cientos de millones de dólares a diferentes causas benéficas.

Adicionalmente, Oprah tiene una ventaja fundamental: contó todas y cada una de sus debilidades, todos y cada uno de sus pecados. Y eso tiene un valor incalculable para un candidato. Mientras se consagraba a confesar a las estrellas en el sillón de su programa, de hecho también construía su marca desnudando su propia alma frente a su multitudinaria audiencia: habló de su adicción a las drogas, de su vínculo con un hombre casado, de su tentativa de suicidio en los 80, de su persistente batalla con la báscula… De todo habló y de todo se redimió. Oprah siempre se demostró vulnerable y esa es, exactamente, una de sus grandes fortalezas.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

Sin embargo, la idea despierta muchas desconfianzas y unas cuantas incertidumbres. La fundamental es que Winfrey no tiene experiencia política. Pero es, si algo demostró Donald Trump que ese, obviamente, no es un pedido indispensable para ocupar la oficina más relevante del planeta. A su favor, un suceso indiscutible: Winfrey es una mujer maravillosa que representa como nadie el ideal del sueño de America, el compromiso de que el trabajo y el esfuerzo siempre tienen compensación.

Ha nacido y ha crecido en una ambiente de extrema pobreza, cuando era una nena, padeció abusos sexuales y se ha quedado embarazada siendo una adolescente, aunque ha perdido al bebé que esperaba. Y a pesar de todo, consiguió estudiar , se convirtió en periodista y durante 25 años ha presentado el programa más famoso de la televisión de America: The Oprah Winfrey Show. Por el sendero, se convirtió en la mentor de cabecera de América, en la dueña de un imperio con productora y revista propias, en una de las mujeres más ricas del planeta , pero también en una comprometida filántropa que donó cientos de millones de dólares a diferentes causas benéficas.

Adicionalmente, Oprah tiene una ventaja fundamental: contó todas y cada una de sus debilidades, todos y cada uno de sus pecados. Y eso tiene un valor incalculable para un candidato. Mientras se consagraba a confesar a las estrellas en el sillón de su programa, de hecho también construía su marca desnudando su propia alma frente a su multitudinaria audiencia: habló de su adicción a las drogas, de su vínculo con un hombre casado, de su tentativa de suicidio en los 80, de su persistente batalla con la báscula… De todo habló y de todo se redimió. Oprah siempre se demostró vulnerable y esa es, exactamente, una de sus grandes fortalezas.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

Ha nacido y ha crecido en una ambiente de extrema pobreza, cuando era una nena, padeció abusos sexuales y se ha quedado embarazada siendo una adolescente, aunque ha perdido al bebé que esperaba. Y a pesar de todo, consiguió estudiar , se convirtió en periodista y durante 25 años ha presentado el programa más famoso de la televisión de America: The Oprah Winfrey Show. Por el sendero, se convirtió en la mentor de cabecera de América, en la dueña de un imperio con productora y revista propias, en una de las mujeres más ricas del planeta , pero también en una comprometida filántropa que donó cientos de millones de dólares a diferentes causas benéficas.

Adicionalmente, Oprah tiene una ventaja fundamental: contó todas y cada una de sus debilidades, todos y cada uno de sus pecados. Y eso tiene un valor incalculable para un candidato. Mientras se consagraba a confesar a las estrellas en el sillón de su programa, de hecho también construía su marca desnudando su propia alma frente a su multitudinaria audiencia: habló de su adicción a las drogas, de su vínculo con un hombre casado, de su tentativa de suicidio en los 80, de su persistente batalla con la báscula… De todo habló y de todo se redimió. Oprah siempre se demostró vulnerable y esa es, exactamente, una de sus grandes fortalezas.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

Adicionalmente, Oprah tiene una ventaja fundamental: contó todas y cada una de sus debilidades, todos y cada uno de sus pecados. Y eso tiene un valor incalculable para un candidato. Mientras se consagraba a confesar a las estrellas en el sillón de su programa, de hecho también construía su marca desnudando su propia alma frente a su multitudinaria audiencia: habló de su adicción a las drogas, de su vínculo con un hombre casado, de su tentativa de suicidio en los 80, de su persistente batalla con la báscula… De todo habló y de todo se redimió. Oprah siempre se demostró vulnerable y esa es, exactamente, una de sus grandes fortalezas.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

Hasta que Barack Obama ingresó en escena, siempre se había mantenido ajena a la política. Era una determinación estratégica, su forma de asegurarse un público heterogéneo y no casarse con ningún partido ni ninguna ideología. Pero la Oprah equidistante hace tiempo que ha pasado a la historia. En las últimas elecciones, la presentadora  ha hecho campaña por Hillary Clinton y desde hace años defiende abiertamente el ideario demócrata.

Trump, por supuesto, también se pronunció sobre el asunto. Cuestionado por los periodistas, el presidente ha mencionado: “Claro que ganaría a Oprah. Pero se lo entretendría . La conozco muy bien. Me gusta Oprah, pero no creo que vaya a presentarse”. Cuando en 1999 comenzaba a coquetear con la idea de aspirar a la Casa Blanca, de hecho trump le ha contado a Larry King que le gustaría que la presentadora fuera su vicepresidenta. “Me encanta Oprah. Siempre sería mi primera opción. Sería fantástico: es famosa, es brillante y es una mujer magnífica”, mencionó entonces. Si acuerda, tendrá que esperar para saber o no dar el paso. Pero de momento, Oprah2020 dejó ser una idea descabellada para transformarse en una posibilidad.

Fuente: MujerHoy

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La historia de esta noticia a partir de noticias previas:
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